Asociacion Regional de Dialisis y Trasplantes Renales de Capital Federal y Provincia de Buenos Aires

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Embarazo en el transplante de órganos sólidos

Rev. Nefrol. Diál. y Transpl., Volumen 24 - N° 4 - 2004, Págs. 179-182

Embarazo en el transplante de órganos sólidos. 
Contenidos de la 2da reunión académica de la Sociedad Argentina de Trasplante
Coordinación y texto: Carlos H. Díaz - Expositores: Ana Aguiar2, Francisco Von Stecher1, Alicia Alonso1, Gervasio Soler Pujol2, Gustavo Braslavsky3
1Departamento de Ginecología y Obstetricia CEMIC, 2Sección Nefrología CEMIC, 3Servicio de Trasplante Hepático Hospital Argerich.

 


PRESENTACIÓN DE CASOS

Caso 1

Paciente de 26 años de edad que cursó su segundo embarazo (1976) en el segundo año de su primer trasplante renal, llevado a cabo en CEMIC.

En efecto, la paciente recibió un trasplante renal con donante vivo relacionado a los 24 años de edad (1974) como tratamiento de una insuficiencia renal crónica secundaria a una Glomerulonefritis Membranoproliferativa. Esta fue diagnosticada a sus 17 años y motivó el ingreso a hemodiálisis crónica a los 23 años.

Recibía como tratamiento inmunosupresor la asociación de Azatioprina y Prednisona. Entre sus antecedentes postrasplante más relevantes se destacan la hipertensión arterial y las infecciones urinarias a repetición. No presentó episodios de rechazo agudo ni otro tipo de complicaciones.

Al momento de su embarazo la paciente presentaba una función renal adecuada con una Creatininemia (Creat pl) de 0.95 mg/dl, un Clearance de Creatinina (Cl. Creat.) de 75 ml/min y una proteinuria inferior al gramo (900 mg/día).

En el curso del primer trimestre de embarazo desarrolla hipertensión arterial (HTA) y deterioro funcional renal, alcanzando una Creatininemia (Creat pl) de 2 mg/dl.

En el segundo trimestre persistía con HTA (140/90 mmhg), se aprecia una mejoría funcional del injerto (Creatininemia (Creat pl) de 1.28 mg/dl y Clearence de Cretinina (Cl. Creat). de 58.5 ml/min) pero con mayor proteinuria (1800 mg/día) e infecciones urinarias recurrentes. En la semana 30 cursa con mayor HTA la cual es tratada con Diazóxido y Alfa Metildopa, y se arriba al diagnóstico de Preeclamsia severa. Recibe tratamiento con Sulfato de Magnesio y se le induce el parto.

Por parto eutócico nace un recién nacido (RN) de pretérmino, de sexo masculino, de 1600 gramos de peso y un Apgar 1/6/9, el cual desarrolla hemorragia intraventricular y evoluciona con insuficiencia respiratoria y muerte neonatal en 48 hs.

Por su parte, la paciente cursó con edema agudo de pulmón y deterioro funcional renal con cifras de Creatininemia (Creatpl) superiores a 3 mg/dl e incremento de la proteinuria (2900 mg/día). Posteriormente evolucionó con progresiva insuficiencia renal reingresando a hemodiálisis un año más tarde.

 

Caso 2

Paciente de 30 años de edad que cursó su primer embarazo (2002) en el cuarto año de su trasplante renal con donante vivo no relacionado (su esposo) en 1998 (26 años).

La causa de la insuficiencia renal crónica fue un Síndrome Urémico Hemolítico diagnosticado a los 4 años que motivó el ingreso a hemodiálisis crónica a los 25 años.

Recibió como tratamiento inmunosupresor un triple esquema a base de Tacrolimus, Azatioprina y Prednisona.

Al momento del embarazo, el cual fue programado y asesorado por el equipo de alto riesgo, la paciente presentaba una función renal adecuada con una Creatininemia (Creatpl) normal (1.1 mg/dl), un Clearance de Creatinina (Cl. Creat) de 85 ml/min y una proteinuria negativa.

La gesta cursó sin complicaciones. Se mantuvo normotensa, con función renal normal Creatininemia (Creatpl ) de 1 mg/dl y Clearance de Creatinina (Cl. Creat) siempre mayor a 80 ml/min) y proteinuria negativa. La Uricemia fue siempre normal. Sí presentó anemia que respondió a la terapia con hierro y Eritropoyetina.

En la semana 37ma se inicia trabajo de parto espontáneo. El mismo fue distócico requiriéndose de Forceps. Del mismo resulta un recién nacido a término de sexo masculino con un peso de 2740 gramos y un Apgar 9/10. La evolución posterior fue absolutamente normal. La paciente no presentó complicaciones ni alteración en la función del injerto renal.

 

DISCUSIÓN

Uno de los mejores ejemplos de rehabilitación luego de un trasplante renal exitoso es la recuperación de la fertilidad de la población femenina en edad reproductiva, donde el embarazo ocurre en algo más del 10%.

Sin embargo las comorbilidades maternas, como la presencia de HTA o disfunción del injerto renal, el uso de inmunosupresores y el reporte de una mayor incidencia de nacimientos prematuros o con bajo peso al nacer llevan a considerar estos embarazos como de alto riesgo. De igual modo deben evaluarse los factores que en el contexto de embarazo puedan resultar en detrimento de la sobrevida del implante.

En esta ocasión se presentaron los casos de dos pacientes del programa de trasplante renal de la Sección Nefrología de CEMIC que cursaron un embarazo en dos épocas diferentes, con distinto abordaje y con desigual evolución. La descripción clínica de una y otra paciente aporta datos bien ilustrativos de aquellos factores que resultan determinantes en el pronóstico del embarazo y de las pacientes.

Estos factores correspondientes a la madre, el feto y el órgano injertado fueron considerados en esta presentación y los mismos se resumen en la tabla 1.

 

Tabla 1 - Factores a considerar en la evaluación pronósitica de un embarazo en pacientes trasplantadas.  

Factores Maternos:

  • Enfermedad original (riesgo genético de transmisión).

  • Comorbilidades (Hipertensión, diabetes, insuficiencia renal).

  • Pronóstico materno a largo plazo.

Feto:

  • Adecuación fisiológica de la madre (cardíaca, renal, control glucémico, etc.)

  • Exposición a medicamentos.

  • Exposición a infecciones (CMV, hepatitis, bacteriana).

Injerto:

  • Adecuación a la sobrecarga del embarazo y necesidades del feto.

  • Mantención del "equilibrio inmunológico".

  • Exposición a infecciones.

 

EMBARAZO Y TRASPLANTE RENAL

El Dr. Soler Pujol presentó la experiencia de CEMIC, donde 20 pacientes de 269 receptoras de trasplante renal cursaron 29 embarazos (11,4%) entre agosto de 1970 y abril de 2004. Solo 9 pacientes registraron más de un embarazo siendo en un caso con 3 y las restantes con dos. La edad promedio fue de 28 años (rango de 22 a 38 años) lo que resulta altamente comparable con lo referido en grandes series provenientes de registros americanos y europeos.

El 22% fue receptora de un donante cadavérico y de los con donante vivo el 5,6% lo fue con uno no relacionado (conyuges). El tiempo transcurrido entre el implante y el diagnóstico de embarazo expresado en mediana fue de 2,1 años, y solo uno de ellos fue planeado y asesorado por el equipo de trasplante y embarazo de alto riesgo de este centro.

El esquema inmunosupresor de esta serie fue en un 53% Azatioprina-esteroides, 30% Ciclosporina-Azatioprina-esteroides, 6% Ciclosporina-esteroides y 11% Tacrolimus-Azatioprina-esteroides. Ninguno de los esquemas resultó modificado durante la gestación.

Se analizaron datos correspondientes a la evolución de los embarazos en 21 del total y a excepción de 5 casos el 76% fueron nacidos vivos de los cuales solo 4 llegaron a término. Estos datos son algo más optimistas que los referidos en la literatura que estiman que un 40% de los embarazos no alcanzan el primer trimestre.

En la casuística de CEMIC se señalan 2 abortos espontáneos, 2 muertes neonatales y un aborto terapéutico, sin embargo no se precisaron otras complicaciones propias del embarazo. Aquellas frecuentemente descriptas para esta población son el retardo del crecimiento intrauterino, nacimiento en pretérmino, infecciones urinarias bajas, diabetes gestacional, hipertensión, mayor incidencia de alumbramiento por Cesárea y bajo peso al nacer. La preclampsia, por su parte, ha sido reportada en hasta un 30% de los casos.

 

IMPACTO DEL EMBARAZO SOBRE LA EVOLUCIÓN DE LA PACIENTE TRASPLANTADA RENAL

Diferentes autores han analizado la evolución de las pacientes trasplantadas renales que cursaron embarazos.

La experiencia local no revela un aumento en la mortalidad por esta circunstancia. Para el grupo del CEMIC (datos no publicados) de un total de 15 sobre 21 pacientes trasplantadas renales de la serie ya referida, la sobrevida de pacientes a 5 años fue del 86% en tanto que la de los injertos del 80%.

Esta observación resulta semejante a otras ya publicadas. Así Sturgiss y col. señalaron que el embarazo no tiene un efecto peyorativo mayor en la sobrevida de las pacientes al comparar una población de 36 trasplantadas renales con un grupo apareado por fecha de trasplante y factores pronósticos.

Nuevamente en el ámbito local, la Dra. Silvina Grimoldi del servicio de trasplante del Hospital Argerich señaló que no se registraron decesos en 15 pacientes que cursaron 17 embarazos en un período de observación de 16 años (de 1987 al 2003).

 

Otro aspecto trascendente es el relacionado con la sobrevida del injerto. La causa principal de pérdida de injertos renales en el largo plazo es la Nefropatía Crónica del Trasplante para la cual se han identificado factores de riesgo relacionados o no al reconocimiento de alloantígenos.

Entre estos últimos el embarazo no ha sido particularmente descripto como tal. Apoyan esta noción reportes, como los de Han y Miranda, que sugieren que ante una función renal estable el embarazo no tiene un impacto negativo en la sobrevida de los injertos. Coincidentemente con estos datos el grupo del Hospital Argerich señaló (datos no publicados) que no registra pérdidas de riñones en la población anteriormente referida. Armenti, basándose en datos del Registro Nacional de Embarazo de Estados Unidos (NTPR) estimó, entre un 8% a un 10% la pérdida de injertos a dos años del parto, en tanto que un grupo de Helsinski -Salmela y colaboradores- encontró una menor sobrevida actuarial de los injertos a 10 años en el grupo de embarazadas, hecho que en un análisis semejante, pero a 5 años, no se apreció en la experiencia del CEMIC.

Sturgiss no encuentra diferencias en la función de los injertos si bien no descartan un posible efecto deletéreo a largo plazo y Barrú y col. tampoco hallaron diferencias significativas en la sobrevida del injerto al comparar 16 receptoras de riñón con 2 grupos control que incluían 31 mujeres que no cursaron embarazos y 10 que estando embarazadas interrumpieron el mismo dentro del primer trimestre.

En cambio, se ha mencionado que cifras elevadas de Creatininemia (Creatpl) plasmática y los episodios de rechazo aparecen como factores predictores de una peor evolución de los injertos renales.

Armenti y col. encontraron que la presencia de cifras elevadas de Creatininemia (Creatpl), en pacientes trasplantadas renales bajo tratamiento con Ciclosporina, aumenta el riesgo de pérdida de injertos. Este riesgo se triplica cuando las cifras son > a 2,5 mg/dl. Al mismo tiempo señala que la HTA, la diabetes, el número de trasplantes o el número de embarazos no correlaciona con la sobrevida del injerto.

Existen reportes que señalan a la función renal pre concepción expresada ya sea por el valor de Creatininemia (Creatpl) o del filtrado glomerular como el factor de mayor peso. Jones y col. destacaron la presencia de insuficiencia renal previa al embarazo como un elemento de peor pronóstico definiendo la misma en su artículo como una Creatininemia (Creatpl ) > 1.4 mg/dl*. En el mismo sentido, Davison desde Newcastle encuentra una mayor incidencia de complicaciones obstétricas en presencia de deterioro funcional renal.

Esta hipótesis no pudo ser reflejada en la serie del CEMIC. Desde el punto de vista funcional no se encontraron diferencias significativas entre la función renal pre y pos embarazo. Así laCreatininemia (Creatpl ) pre fue de 1,44 ± 0,58 mg/dl vs. pos 1,60 ± 0,91 mg/dl (p= 0,39) y el Clearance de creatinina (Cl. Clreat) pre 60,35 ml/min vs. pos 66,62 ml/min (p=0,24).

También se han señalado como factores de riesgo la presencia de Proteinuria y el número de episodios de rechazo. Nuevamente Armenti, sobre datos obtenidos del NTPR de los Estados Unidos reportó una tasa de rechazo agudo del 11,1% y una pérdida de injertos a dos años del 7,5%. Conclusiones semejantes se pueden obtener del análisis de la tasa de rechazos observada a tres meses del parto en el grupo de pacientes embarazadas que sufrieron posteriormente pérdida del injerto (28% vs 5%).

Finalmente destacar que un grupo en Israel encontró como factores predictores de buen pronóstico al mayor intervalo entre la fecha de trasplante y la de gestación, y al uso de bajas dosis de esteroides.

 

INMUNOSUPRESIÓN Y EMBARAZO

No se cuenta con un adecuado seguimiento para la mayoría de los inmunosupresores utilizados en trasplante de órganos que permita concluir si la exposición a estas drogas en el período intrauterino resulta en una mayor tasa cáncer o infertilidad en la descendencia.

Los esquemas más reportados en este contexto son aquellos a base de esteroides, Ciclosporina, Azatioprina y en alguna menor medida Tacrolimus.

Por el contrario no hay prácticamente experiencia con Micofenolato Mofetil y Sirolimus cuyo uso es actualmente desaconsejado en caso de embarazo.

Los esteroides no representan un problema clínico mayor salvo para aquellos casos con uso de dosis elevadas.

La Azatioprina es teratogénica en animales, pero ha sido usada en miles de pacientes trasplantadas que cursaron un embarazo no habiéndose reportado anomalías congénitas salvo en una pequeña serie.

La Ciclosporina no ha sido asociada a anomalías congénitas si bien se la relaciona con bajo peso al nacer en algo más del 50% de los embarazos registrados en el NTPR. Esto podría ser justificado por algún grado de deterioro funcional renal observado con mayor frecuencia en pacientes bajo tratamiento con inhibidores de la Calcineurina.

Sin embargo en la serie de pacientes con Tacrolimus publicada por Kainz la tasa de nacidos con bajo peso fue sensiblemente menor. Por otra parte se describe un mayor riesgo de desarrollo de HTA y preclampsia en pacientes tratadas con Ciclosporina.

 

EMBARAZO EN OTROS TIPOS DE TRASPLANTE

El Dr. Soler Pujol se refirió igualmente a la experiencia reportada de embarazos en el trasplante simultáneo de riñón-páncreas. Para ello recurrió a las experiencias publicadas por Mc.Grory y la de Wilson. Vale señalar que en el programa de trasplante renopancreático del CEMIC no se han registrado aún embarazos. En la más reciente de las publicaciones y sobre datos de la NTPR se describen 28 embarazos en 21 pacientes, observándose una adecuada función de los injertos en el corto plazo.

El Dr. Braslavsky presentó la casuística del grupo de trasplante de hígado del Hospital Argerich. Entre 1996 y 2003 se registraron 36 embarazos en 28 pacientes con una media de intervalo fecha de concepción/ fecha de trasplante de 36 meses. Todas recibían un inhibidor de la Calcineurina (50% Tacrolimus y el otro 50% Ciclosporina). El 86% de las pacientes culminó el embarazo con nacidos vivos, la edad gestacional fue de 34 semanas y el alumbramiento fue por cesárea en el 61% de los casos. El 23% fue de pretérmino y hubo una muerte intraútero. No se registraron complicaciones clínicas graves en las pacientes y la función de los injertos no se vió alterada durante el embarazo.

En su exposición se refirió igualmente a la lactancia y mostró los resultados de determinaciones de niveles plasmáticos de Ciclosporina y Tacrolimus como así también en leche materna, cordón umbilical y recién nacido. Si bien el amamantamiento parecería ser más seguro con Ciclosporina, el Dr. Braslavsky destacó la falta de complicaciones en los recién nacidos a la vez que consideró la necesidad de una mayor experiencia y seguimientos a más largo plazo.

En el caso de los órganos intratorácicos, pulmón y corazón, el Dr. Soler Pujol rescató los datos publicados por Cowan sobre 50 embarazos en 29 pacientes de las cuales 26 habían recibido un trasplante cardíaco en tanto que las 3 restantes uno cardiopulmonar. En esta serie, donde más del 60% recibía Ciclosporina como inmunsupresor, se registraron un 21% de rechazos agudos y prácticamente la mitad de las pacientes cursó con HTA. Sin embargo la función de los injertos resultó adecuada en el 72%. En cuanto a la evolución de los embarazos se registró en un 13% preeclamsia y del 70% de los nacidos vivos el 40% lo fue de pretérmino. Por otra parte Gertner en una pequeña serie de trasplantadas de pulmón encontró que todas habían experimentado al menos alguna complicación.

 

CONCLUSIÓN

A la fecha hay suficiente evidencia que permite considerar viable el embarazo en pacientes trasplantadas con órganos sólidos. La identificación de factores que influyen sobre la evolución del mismo como así también en la sobrevidas de injertos y pacientes induce a anticipar y planear toda gestación en esta población. En todos los casos deberán ser consideradas de alto riesgo y manejadas por un equipo multidisciplinario.

Se han comentado todos aquellos factores que pueden resultar predictores de la suerte del embarazo como así también de la sobrevida del injerto los cuales han llevado al establecimiento de criterios (tabla 2) y recomendaciones de práctica en esta población (tabla 3). A estas hubo una adhesión unánime por parte de los distintos grupos participantes. Se ha recalcado la conveniencia de la existencia de un buen y estable estado de salud en al menos los dos años de trasplante previos a la gestación, contar con una función renal adecuada con cifras de Creatininemia (Creatpl) preferentemente inferiores a 1,5 mg/dl y mínima o nula Proteinuria.

Finalmente los grupos de trasplante presentes rescataron la utilidad de desarrollar un registro nacional que permita determinar los factores pronósticos en nuestra población y así contar con datos que fundamenten recomendaciones locales en este tópico.

 

Tabla 2 - Recomendaciones de Buena Práctica en Trasplante y Embarazo  

Guía A: El embarazo puede ser considerado en pacientes con Tx. Información adecuada.

Guía B: "Safe" con >2 años de Tx, buena función de injeto, sin HTA, sin RA ni proteinuria.

Guía C: Considerarlo embarazo de alto riesgo.

Guía D: Mayor riesgo de infecciones (UTI, viral).

Guía E: RA es raro, riesgo postparto.

Guía F: 30% de pre-eclamsia. Manejo de HTA.

Guía G: Est, CsA, Aza y FK pueden usarse. No MMF ni SRL. Contraindicación de lactancia.

Guía H: vía del parto y cuidados en el puerperio.

Tx trasplante, RA rechazo agudo, UTI infección del tracto urinario, Est esteroides, CsA Ciclosporina, Aza Azatioprina, Fk Tacrolimus, MMF Micofenolato Mofetil, SRL Sirolimus.

 

Tabla 3 - Criterios para complar un embarazo en pacientes trasplantadas

  1. Buena salud en los últimos 2 años.

  2. Función del injerto estable
    (Creat < 2 mg/dl y preferible < 1.5 mg/dl).

  3. No episodios recientes de RA.

  4. TA normal o bajo un antihipertensivo.

  5. Eco del injerto normal.

  6. Inmunosupresión recomendada:
    Prednisona < 15 mg/día
    Aza < 2 mg/kg/día
    CsA o FK en niveles terapéuticos
    MMF y SRL contraindicados

Tx trasplante, RA rechazo agudo, UTI infección del tracto urinario, Est esteroides, CsA Ciclosporina, Aza Azatioprina, Fk Tacrolimus, MMF Micofenolato Mofetil, SRL Sirolimus.

 

Se agradece la participación de los centros de trasplante, Nephrology de Buenos Aires, Servicio de Ablación e Implante Renal del Hospital Cosme Argerich, y Unidad Renal de la Fundación Favaloro.

 

Recibido en forma original: 21 de octubre de 2004
En su forma corregida: 23 de octubre de 2004
Aceptación final: 15 de noviembre de 2004
Dr. Carlos H. Diaz
Sección Nefrología - CEMIC
Buenos Aires, Argentina